¿Cuántas veces te has quedado a oscuras en el sofá leyendo o teletrabajando porque el sensor creyó que la habitación estaba vacía?
Shelly Presence Gen4: radar mmWave y Matter sin disparar el presupuesto
Quedarse a oscuras en el salón o en el despacho mientras lees o trabajas sentado es el fallo clásico que arrastran los sensores de movimiento tradicionales. Para solucionar ese corte involuntario de luces, el Shelly Presence Gen4 recurre a la tecnología de radar de ondas milimétricas (mmWave) en la frecuencia de 60 a 64 GHz, diseñada para identificar la presencia estática real de una persona aunque no realice ningún movimiento perceptible. Este modelo, cuyo despliegue comercial se extiende estos días a Estados Unidos con un precio de 84,99 dólares a partir del 15 de octubre de 2026, lleva ya meses disponible en Europa. En España se encuentra en stock tanto en la tienda oficial de Shelly como en Amazon por 69,90 euros. En nuestra comparativa sobre sensor mmWave o un PIR clásico detallamos por qué esta tecnología cambia las reglas en las estancias donde pasamos tiempo sentados o en reposo.
A nivel técnico y funcional, el dispositivo ofrece un área de cobertura de hasta 42 m² con un ángulo horizontal de 140 grados cuando se instala en pared, aunque por su diseño compacto también puede colocarse sobre una mesa, una estantería o en lo alto de un armario. Su radar permite delimitar hasta 10 zonas de detección personalizadas y rastrear hasta 6 personas de forma simultánea, lo que abre la puerta a disparar rutinas distintas según el punto exacto de la estancia que esté ocupado. Cuenta con perfiles predefinidos para agilizar el ajuste inicial, sensibilidad regulable para evitar falsos positivos con mascotas, niños o robots aspiradores, y un sensor de luminosidad integrado que distingue entre luz alta, penumbra y oscuridad. La alimentación se resuelve mediante un puerto USB-C a 5 V, punto en el que el fabricante insiste de forma explícita: exige utilizar un adaptador dedicado y fiable, desaconsejando estaciones de carga o cargadores rápidos multipuerto cuyas variaciones de tensión puedan averiar el circuito.
En el terreno de la conectividad y las plataformas, Shelly reúne compatibilidad con Matter over Wi-Fi, Zigbee 3.0, Wi-Fi 6 y Bluetooth 5 LE. Esto permite integrarlo directamente con los principales ecosistemas del hogar conectado, como Google Home, Apple Home, Alexa, SmartThings y Home Assistant. Además, mantiene la seña de identidad de la marca: no exige depender de servidores externos si no se desea, ya que incluye su propia interfaz web embebida para administración local junto a la opción de conectarse a Shelly Cloud. Por 69,90 euros, nos parece una alternativa muy solvente frente a soluciones que obligan a usar cámaras o pagar cuotas de suscripción, encajando a la perfección para gestionar la climatización o las bombillas inteligentes dentro de una configuración de domótica local sin depender de internet.